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Economía

¿Soy un marxista?, ¿es “Economía para Herejes” una obra marxista?: Respuesta a acusaciones absurdas

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Como se sabe, soy un economista heterodoxo, es decir, uno fuertemente crítico del enfoque de teoría económica dominante (el neoclásico). Y esto no como mera “opinión privada” sino de modo claramente visible con numerosos artículos y conferencias además, por supuesto, de mi libro Economía para Herejes. Ahora bien, como sucede de forma bastante común con aquellos que somos críticos de la economía dominante, se me ha tildado varias veces de “marxista” y similares. El objeto del presente artículo es aclarar que tal acusación es absurda, desinformada y hasta ridícula. En realidad, como quedará sobradamente demostrado con las varias citas que haré de mis propias palabras, tal aclaración ya la he realizado numerosas veces, pero parece que la ignorancia y el fanatismo se hacen “duros de matar” así que vale la pena agrupar todo aquí con claridad.

Pues bien, para empezar, acusar a alguien de marxista por el solo hecho de que critica a la teoría económica dominante y/o a un modelo de capitalismo liberal es una total falacia de falso dilema. Y es ni economía neoclásica y economía marxista son las únicas opciones de teoría económica, ni capitalismo liberal y estatismo socialista son las únicas opciones de organización económica. Quien así lo crea es simplemente un ignorante. Como he remarcado varias veces, existen más de diez enfoques distintos de economía heterodoxa y el marxismo es solo uno de ellos. En ese contexto, cabe mencionar que cuando me preguntan cuáles son mis enfoques heterodoxos favoritos, siempre menciono no al marxismo sino (en ese orden) al Institucionalismo, el Postkeynesianismo y la Economía Conductual. Y también suelo aclarar que no siempre estoy de acuerdo con todo lo que diga un enfoque heterodoxo por el solo hecho de ser tal, y como ejemplo suelo poner al marxismo (1).

Frente a esto, ¿cómo es posible que alguien me tilde de marxista? Bien, el problema principalmente es que muchas personas siguen con el modelo mental burdo de que solo se puede ser liberal o comunista, lo cual ni siquiera fue cierto en la época de la “Guerra Fría” y aún menos lo es ahora. Y tal supino equívoco ocurre no solo por parte de no-economistas (en los cuales podría ser hasta cierto punto disculpable) ¡sino incluso de economistas! (donde de ningún modo es disculpable).

Ahora bien, este “síndrome” se encuentra especialmente en economistas liberales, pero no propiamente por ignorancia (varios de ellos son, de hecho, cultos y saben que hay varios enfoques de teoría económica) sino principalmente por fanatismo. Resulta que en la visión de varios de ellos cualquiera que no tenga un enfoque del todo liberal y de defensa del absoluto libre mercado queda automáticamente incluido en el grupo de los “marxistas” o “socialistas”. Viví esto en “carne propia”. En un debate formal que tuve contra un relevante economista liberal en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán hablé del caso de la explotación laboral infantil por parte de la empresa Nike en África (2) y en su subsiguiente turno mi contendiente liberal dijo: “Todo el ataque que se hace con Nike, con esto de las empresas, es básicamente una crítica marxista. Ya, tú te declaras no marxista, pero sin embargo en tus argumentos expones muchas cosas marxistas” (3). ¡Qué curioso!: no importa que explícitamente me declare no marxista, ¡a como dé lugar el liberal busca “encerrarme” en el grupo de los marxistas! Bien, cualquiera puede ver el video completo de ese debate y encontrará que no solo no me baso en nada como materialismo históricomaterialismo dialécticoteoría del valor-trabajo, etc. (es decir, los puntos centrales del marxismo) sino que explícitamente rechazo elestatismo (que es necesario como fase en la visión marxista). Además, ¿acaso hace falta ser marxista para ser crítico respecto de una situación como la explotación laboral de niños en África? Calificar a uno de “marxista” o querer asociarlo como sea a tal visión solo por criticar ello es tan absurdo como decir que alguien ya es ateo o está asociado al ateísmo por el solo hecho de criticar al Cristianismo cuando bien podría suceder que sea judío, musulmán o hindú, entre muchas otras posibilidades.

Sin embargo, resulta que hay economistas (comúnmente los de la Escuela Austríaca) que tildan de “socialista” a todo aquello que se mueva y que no crea de modo absolutamente irrestricto en el libre mercado. ¿Alguien conoce, por ejemplo, a Milton Friedman? Sí, aquel economista Premio Nobel de 1976 que dirigió una serie de televisión entera llamada Free to Choose (Libres para Elegir) en la década de los ochenta en la cual se dedicaba en todos los capítulos ¡a defender el liberalismo! Pues bien, resulta (aunque usted no lo crea) que economistas austríacos como Walter Block ¡califican directa y explícitamente a Milton Friedman como “socialista”! ¿No lo crees? Pues lee el artículo “¿Fue Milton Friedman un socialista? Sí” del propio Block (4). Pues bien, si al muy liberal Milton Friedman lo califican de “socialista”, ¿qué puedo esperar yo? Tal vez ese tipo de economistas me vean como una “reencarnación” de Lenin o Stalin, pero aquí cabe realmente preguntarse si no sucede más bien que quienes realizan tales tipos de calificativos tienen una visión sumamente distorsionada de la realidad.

Yo no creo en el camino que propone el marxismo. En una entrevista directamente dije: “El comunismo es un ideal donde se acabó la alienación del trabajo y las personas son naturalmente solidarias y colaborativas. Suena ´muy bonito´ eso que nos planteaba Marx sobre el comunismo, pero al mismo tiempo hay que ver dentro del esquema marxista cómo es que se planteaba que se llegara a eso. Y él planteaba llegar a esta armonía de relaciones personales e igualdad económica por medio de una revolución violenta y por medio de un Estado totalitariollamado la Dictadura del Partido Comunista. Sin embargo, como ya le criticaba Mijaíl Bakunin, este Estado totalitario se iría fortaleciendo en vez de diluirse. Marx pensaba que este Estado socialista, mientras la sociedad vaya acoplándose al nuevo sistema, poco a poco iba a ser más innecesario y hasta que ya no iba a haber Estado y se llegaba a una etapa comunista donde la sociedad se auto-organizaba y todos eran ´buenos y felices´… Pero creo que es más pertinente, y la historia ha ido en ese sentido, lo que decía Bakunin. O sea, este Estado, si se intentara, y, de hecho, en las veces que se ha intentado, se vuelve más fuerte y más fuerte y termina presionando libertades” (5). Que luego esa misma entrevista (en que hice incluso más críticas al comunismo, a los partidos de izquierda en general y a la entonces principal candidata presidencial de izquierda en mi país) se haya recortado y hasta sesgado “convenientemente” al momento de la publicación periodística de la reseña para hacerme parecer como un “socialista” es “otra historia” y sobre ello ya hice conciso pronunciamiento en su momento (6). Además, ¿se me puede acusar tan fácilmente cuando de modo explícito me he referido a los regímenes de Chávez y Maduro en Venezuela como “personalistas y autoritarios” (7) y he remarcado críticamente “las millones de muertes bajo el comunismo, con el régimen de Mao Zedong a la cabeza con alrededor de 70 millones de muertes” sin dejar de mencionar “las más de 8 mil ejecuciones del régimen comunista de Fidel Castro en Cuba” (8)?

“Ah, pero tú solo criticas al marxismo en su aspecto filosófico y político, nunca en el económico”, argüirá alguno. Falso. Como evidencia, en mi conferencia en Alemania sobre la obra El Capital en el Siglo XXI claramente dije: “¿Cuáles son mis discrepancias con el marxismo? Yo sí tengo discrepancias muy serias con el marxismo. Básicamente yo discrepo del trasfondo filosófico del marxismo, de su teoría económica y de su propuesta política. O sea, es casi todo. (…) Respecto a la teoría económica, toda la teoría de Marx se construye con base en la teoría del valor-trabajo, que él explica en el tomo I de El CapitalYo discrepo de la teoría del valor-trabajo. La teoría del valor-trabajo de Marx nos dice que las cosas valen en función de cuánto trabajo hay socialmente incorporado en su producción. Les pongo ejemplos sencillos para ver por qué esta teoría es errada o muy limitada. Imagínense una vivienda construida en una zona pobre, una vivienda en la cual se invirtió trabajo y materiales. Ahora imagínense exactamente la misma vivienda, construida con el mismo trabajo, con los mismos materiales, pero en una zona más residencial, lujosa, rica o céntrica. ¿Valdrá más esta vivienda en la primera situación o en la segunda? Evidentemente en la segunda. ¡Pero la cantidad de trabajo social incorporado en la vivienda es exactamente el mismo! Por lo tanto, no todo el valor se puede explicar por el trabajo social incorporado. Otro ejemplo, para cerrar con esto (porque también podría dar una conferencia entera de refutación a la teoría económica marxista). El segundo ejemplo es: ¿las perlas o los diamantes son valiosos porque los hombres se esfuerzan en buscarlos o más bien al revés: los hombres se esfuerzan en buscarlos porque son valiosos? Más bien lo segundo: si hay tanto esfuerzo para encontrar diamantes o perlas es porque son valiosos. Entonces el valor de estas cosas es precedente a la existencia de un trabajo para adquirirlas. No niego que el trabajo explique una parte, pero no lo explica todo y Marx requiere que el 100% del valor se explique por el trabajo porque solo así es coherente la teoría de la plusvalía y todo lo que sigue desde ahí” (9).

“Lo que quieras, ¡pero no detallas ninguna crítica al marxismo en tu libro Economía para Herejes!”, insistirá un obstinado. Bien, en primer lugar, pedir que en Economía para Herejes desarrolle críticas al marxismo es tan fuera de lugar (iba a decir “estúpido”, pero luego me dije “No, mejor no lo pongo así”) como exigir que en un libro de crítica a la filosofía de Nietzsche uno también incluya críticas a la filosofía de Santo Tomás de Aquino. Basta ver el título completo de mi libro: Economía para Herejes: Desnudando los Mitos de la Economía Ortodoxa. Cualquiera que no sea un inválido mental se puede dar cuenta que el objeto específico del mismo es ¡criticar a la economía ortodoxa (dominante)! ¿Y cuál es el enfoque dominante en economía? Pues no es para nada el marxismo, es la economía neoclásica. ¿No me cree? Pues vaya a ver los syllabus de los cursos de Microeconomía y Macroeconomía de las Facultades de Economía de las universidades más importantes del mundo a ese respecto (Harvard, Oxford, Columbia, Chicago, etc.). ¿Todavía no me cree? Pues léase los libros de texto de teoría económica más importantes y usados de todo el mundo (es decir, los de autores como Samuelson, Nicholson, Varian, Dornbush, Blanchard, etc.) y sinceramente dígame cuántos capítulos de marxismo encuentra allí. ¿Qué ni siquiera así me cree (¡vaya que es usted “cerrado”!)? Pues vea la lista de todos los Premios Nobel de Economía: no hay ni un solo economista marxista, sino que está llena de economistas ortodoxos (fundamentalmente neoclásicos, neoinstitucionalistas o aquellos que hicieron aportes a la Econometría).Creo que con todo ello queda más que claro cuál es el enfoque dominante.

Ahora bien, por si lo anterior fuera poco, resulta que, “no viniendo al caso” desarrollar críticas al marxismo en mi libro, dado su objeto,aun así pongo al marxismo como una “heterodoxia fallida” y un “ejemplo a no seguir”. Se lee en el Epílogo: “La economía es un fenómeno muy complejo y no se la puede ni debe encerrar en ´recetas´ predeterminadas. Si este libro planteara tal tipo de recetas determinísticas estaría cayendo en el mismo vicio que la economía ortodoxa. Y, de hecho, ya hubo una heterodoxia que cayó en eso antes: el marxismo. Efectivamente, si bien era crítico del capitalismo y la teoría económica dominante de su tiempo, Marx encasilló todo el desenvolvimiento de la economía, e incluso toda la historia, en su esquema del materialismo dialéctico y terminó siendo rebasado por los hechos” (10).

Ya debe, pues, haber quedado absolutamente claro que no soy marxista. Por tanto, si, frente a toda esta evidencia, alguien me sigue acusando de ello no me queda más que decirle: “Por gente como tú es que el shampoo trae instrucciones”. Por supuesto, al criticar tanto a la derecha como a la izquierda, a liberales y comunistas, a neoclásicos y marxistas, me pongo en una posición en que prácticamente me quedo “sin amigos”. Si criticara solo a uno de los dos lados sé que recibiría el pleno apoyo y acogida del otro. Pero el punto es que critico a ambos. Por eso, sé que en gran parte estoy solo. Pero ese es el precio que estoy dispuesto a pagar aun cuando me abandone e incluso se ponga en contra mía el mundo entero. Y es que, como decía San Atanasio, “si el mundo está contra la verdad, ¡pues yo estoy contra el mundo!”.

Fuente: http://danteaurbina.com

Economía

Dancourt: “Si el objetivo es reactivar la economía, entonces se debería aumentar la inversión pública y no dar paquetazos”

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“El déficit fiscal ha subido en los últimos años no porque la inversión pública ha subido – de hecho, esta se ha contraído y el gasto corriente básicamente ha estado constante–, sino porque los ingresos fiscales se han reducido 4 puntos del PBI”

 

Se han realizado protestas al interior del país debido al alza del ISC arguyendo que habrá un aumento en el costo de vida, pese a que las proyecciones hechas por el BCR indicaron que el impacto en la inflación solo iba a ser en 0.3% ¿Considera usted que esta proyección estuvo equivocada o es que se debe al panorama internacional y a especuladores como argumenta el ejecutivo?

Yo creo que hay que entender lo que está pasando, me da la impresión de que hace tiempo no pasean por las calles. El costo de transporte en algunos lugares (El pasaje), los fletes suben y, como dice el libro de texto, eso es un choque de oferta negativo que se traslada a los precios. ¿Y cuál es el problema? Que los salarios no suben y los precios sí. Y a veces golpea directamente: suben los pasajes, los salarios no suben, no puedes optar por ir caminando a tu trabajo. Entonces, tu salario real se reduce, por lo cual se dedicará menos dinero a otros gastos. En síntesis, el punto simple es que hay un alza de precios y una reducción del salario real. Yo creo ademas que hay, en las grandes ciudades – en Lima en particular– una reducción de salarios nominales porque hay una reducción de la oferta laboral por la migración. Entonces, se combinan varias cosas.

Además, ha subido el ISC de los combustibles justo cuando el precio internacional sube; por ello, el golpe es doble. En realidad, si se quiere subir el ISC y no se desea que los salarios reales bajen, ni que haya un impacto en los precios, se debería subir el ISC cuando baje el precio internacional. Ese es un mecanismo estabilizador. Y si sube el precio internacional, se baja el ISC si se busca impedir efectos sobre la inflación y sobre la actividad económica y salarios reales. Pero acá en Perú se hace al revés: una política procíclica. Entonces, obviamente la gente se va a quejar. Asimismo, todo esto ocurre con una economía paralizada (Las cifras dicen que la economía crece, pero el empleo urbano de empresas de más de diez trabajadores cae y solo hemos visto eso en las dos recesiones, la del 98 y la del 2008), por ello, la gente trabajadora, las clases medias y populares, tienen un problema de falta de trabajo, alza de precios y presión a la baja de salarios nominales. Esto lleva a una situación difícil de calmar: todos los paquetazos en este país han tenido que ver con el alza del combustible.

Créditos: Perú21Entonces, ¿qué objetivo tendría este paquetazo?

Eso expresa claramente que el ex ministro de Economía quería dos cosas: primero, reducir el déficit fiscal antes que reactivar la economía y segundo, quiere reducir el déficit fiscal cobrándole a los de abajo y no a los de arriba.

El Presidente de la República indicó que al ampliar el rango de empresas que generen deducción de impuestos se buscará que los propios ciudadanos ayudemos a controlar la evasión, ¿a opinión suya, funcionará esta medida? ¿Aumentará la recaudación fiscal? ¿Puede afectar a la formalización de las empresas?

Creo que habría que poner algunas ideas previas. Si el objetivo es reactivar la economía, entonces se debería aumentar la inversión pública y no dar paquetazos. Pero si el eje básico es reducir el déficit fiscal, yo tengo mis dudas de si la inversión pública aumentará mucho. Ahora, si el objetivo básico es reducir déficit fiscal, entonces tenemos esta combinación y la promesa de que la inversión pública va a subir, pero eso lo veremos en el camino.

La otra cuestión importante es que efectivamente el déficit fiscal ha subido en los últimos años no porque la inversión pública ha subido – de hecho, esta se ha contraído y el gasto corriente básicamente ha estado constante–, sino porque los ingresos fiscales se han reducido 4 puntos del PBI. ¿Y cuáles son las explicaciones? Bueno, primero, la caída de precios internacionales (El cobre ya está en 3 dólares y no hemos visto ninguna recuperación). Segundo, la recesión que sigue actuando y tercero la rebaja de impuestos de Thorne y Segura (Que bajaron los impuestos no a las clases medias y populares, sino a los de arriba). Esos 3 factores, en en los cálculos del Banco Central y el FMI, explican la pérdida de 4 puntos.

Hemos desandado todo lo que hicimos en materia de bajarle impuestos a los altos ingresos. Por ejemplo, la gran minería contribuye poquísimo en cuestión de impuestos – lo que tributan menos lo que le devuelven–, esto es, un 10% de lo que contribuían hace 5 años. Las devoluciones han subido de 2 mil a 6 mil millones de soles. ¿Si el sector minero no contribuye con dos o tres puntos del PBI, cómo vamos a resolver el problema fiscal? Yo creo que están equivocados, en vez de hablar de devoluciones, el ministro ha empezado hablar de impuestos al combustible, para cobrarles eso 4 puntos del PBI a los de abajo.

Entonces, si el objetivo primordial es reactivar la economía -que yo creo que debería ser el objetivo primordial-, no tienen sentido estas medidas. Por otro lado, se tiene que aumentar la inversión pública. ¿Cómo financiarlo? Va a aumentar el déficit. Pues tenemos el fondo de estabilización fiscal y otros depósitos, tenemos capacidad de endeudamiento. Se debería mandar una ley al parlamento y decir que el déficit va a ser mayor, que vamos a aumentar la inversión pública y en el camino planificar cambios tributarios al próximo año que no carguen sobre los de abajo. Asimismo, hay algunas medidas que se pueden tomar sobre la devolución. Para mí, esa es una vía simple y sencilla. Vamos ya 4 años “creciendo” mal. Si medimos el empleo moderno, este está parado desde 2015 y ahora ya cae. Entonces, si medimos la actividad económica por ese indicador, estamos en una recesión. Lo que pasa es que el INEI te dice que el sector servicios, que es más del 50% del PBI – del PBI urbano–, crece a más de 4% durante este periodo y no hay una medición real de este sector. Yo diría que esto es un artefacto estadístico que nos dice que la economía está creciendo, pero uno va a la calle y nada crece.

Se habló del régimen agrario y el Presidente señaló que no se les quitarán los beneficios a las empresas agroexportadoras, sino que se buscará ampliar el régimen a otros sectores. Sin embargo, economistas como Humberto Campodónico señalan que ya es tiempo de quitar algunos beneficios a estas empresas y enfocarnos en otros sectores. ¿Sería esta una buena medida? ¿De qué manera favorecería a la recaudación fiscal?

Yo creo que extender este régimen más allá no tiene sentido, aparte de que cuesta hacerlo. Le dieron 20 años y ya está bien. Pero más allá de eso, necesitamos un plan de diversificación productiva y el MEF no hace plan, hace caja pero no hace plan. Se requiere una intervención estatal para empujar la diversificación productiva que no nace espontáneamente del mercado. Si fuera así, ya habría salido en más de 200 años. Las exportaciones internacionales ilustran que debe haber una intervención estatal. Según mis propias preferencias, debe ser lo menor posible. Pero necesitamos un plan y saber cómo apoyar esa diversificación. Y el desarrollo de agroexportaciones es parte de eso, pero necesitamos más cosas también. Por eso tenemos que hacerlo en conjunto. Y esto es una labor estatal que requiere pensar de aquí a 10, 15 años.

Siguiendo el tema de recaudación diversas voces, como el rector de la UNI, sostuvo que el cobrar un impuesto a las Universidades Privadas con fines de lucro sería una alternativa para aumentar la recaudación fiscal. En este entender, ¿qué otras medidas se podrían dar para el aumento de la recaudación?

Bueno, ahí hay esa discusión de las exoneraciones y hay sectores que no pagan diversos impuestos. Hay un tratamiento tributario diverso que no siempre esta justificado en un plan de diversificación productiva que se basa más en lobbies. Ahora, eso hay que evaluarlo, yo creo que hay que tener cuidado con eliminar exoneraciones que afectaran a las clases más frágiles y vulnerables. Pero eso hay que discutirlo.

El punto que hay que tener en cuenta es que eso no tiene efecto ahora, sino el próximo año dadas las leyes correspondientes. Pero eso debe discutirse ampliamente, yo no estaría de acuerdo en dar facultades al gobierno y MEF para que aprueben cualquier tipo de medidas. Yo la verdad no tengo confianza, preferiría que se discuta abiertamente en el parlamento.

Por último, la mayoría de los economistas sostienen que las nuevas medidas que impulsa el MEF en lo que se refiere a tributos paralizaran aún más la economía. Sin embargo, el gobierno asegura querer impulsar la inversión y acaba de transferirse 6300 millones a municipios para proyectos. ¿De qué manera afectará esto al crecimiento de nuestra economía este año? ¿Qué medidas macro se deben tomar para poder recuperar la senda de crecimiento?

El ritmo de crecimiento lo hemos perdido hace 4 años. Por lo menos si vemos el PBI no primario, está creciendo a 2.4% (2015, 16, 17) mientras que hasta 2013 crecía a más del 7% anual. Y si ese sector no crece rápidamente no se generarán empleos. Lo otro lo podemos ver al revés: el sector urbano está parado por el lado del empleo ¿Cómo moverlo? Dos cosas: primero, aumentar la inversión pública porque este es el gasto público con mayor efecto multiplicador y, además, mejora y aumenta la capacidad productiva para el futuro (Y nosotros carecemos de infraestructura básica en un montón de terrenos). Ahora, ¿cómo aumentamos inversión pública en 1.5 puntos? ¿Primero recaudar y sacarle dinero a los de abajo y reducir el consumo? ¿Primero el efecto recesivo y luego ver si se aumenta la inversión pública? NO. Lo que hay que hacer es aumentar ahora la inversión pública. Eso quiere decir aumentar déficit a 5.5 y que el gobierno envíe un proyecto de ley que diga que el déficit fiscal será 5 y, además, diga cómo se financiará (porque hay recursos). Y el otro factor es bajar la tasa de interés, como en la crisis de 2008-2009. Ahora nos hemos quedado en 2.75, ¿por qué?

Parece haber un divorcio entre el MEF Y BCR

Tendríamos que empujar el carro con ambas manos. El otro asunto que vale notar es que ahora que están saliendo capitales de la periferia por los ajustes en tasa de interés gringas. En realidad, tenemos una situación externa razonablemente buena porque el precio de metales esta relativamente alto y la tasa de interés internacional no es excesivamente alta; se está volviendo a ajustar después de tiempo. Están las condiciones para hacer una reactivación de la economía en medio de una situación internacional que es favorable. El punto es que podemos hacerlo ahora, pero si el gobierno elije centrarse en el déficit fiscal está claro que la recesión va a continuar.

 Fuente: http://economica.pe , Créditos: PUCP: Publicado El 24 Junio 2018

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Patrimonio de los más ricos del Perú crece a mayor ritmo por tres años consecutivos

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El 15% de la riqueza en el Perú se concentró en dos familias en el 2017, mientras que la mitad de familias peruanas se ubicó en el segmento más bajo de riqueza, de hasta US$100,000, informó The Boston Consulting Group (BCG).

Por: Mirian Romainville Izaguire

     

La riqueza familiar en el Perú continuó creciendo (y concentrándose) en el 2017. La riqueza personal en el país creció 13%, cuatro puntos porcentuales más que en el reporte previo, y llegó a US$100,000 millones. El patrimonio de las dos familias más ricas representó el 15% de la riqueza total, mientras el patrimonio de más de 24 millones de familias concentró la mitad de la riqueza, según el último reporte de The Boston Consulting Group (BCG). El managing director de la consultora, Joaquín Valle, señaló que la concentración continuaría dado que desde el 2015 las tasas de crecimiento del segmento más rico del país son mayores, algo que no ocurría entre el 2010 y 2014.Valle señaló que entre el 2010 y 2014 el segmento más bajo—en referencia a quienes tienen un patrimonio valorizado en hasta US$100,000— creció a tasas cercanas al 8%, mientras que el segmento más alto—en referencia a quienes tienen un patrimonio de más de US$1,000 millones— crecía en tasas cercanas al 4%. “El crecimiento económico contribuyó a la creación de riqueza, cuanto más crece la economía se crea más riqueza en los segmentos que acumulan menos riqueza”, explicó.

Sin embargo, dicha tendencia se revirtió en el 2015. “En los últimos años el segmento de US$100,000 crece más cercano a 4% y el resto de segmentos, cerca a 7%. Los segmentos que han crecido más, quienes se están favoreciendo más de la acumulación de riqueza, son los más altos”, agregó. Señaló que esto responde a las menores tasas de crecimiento de la economía peruana—en el 2017 el PBI del Perú se desaceleró y se expandió 2.5%— y al comportamiento de los mercados de valores, así como a la evolución del dólar.

El 15% de la riqueza en el Perú se concentró en dos familias en el 2017

Destacó que el dinamismo de la revaloración de los stocks de activos reales y financieros favoreció al segmento más rico del Perú. “El segmento más alto ha tenido más capacidades de inversión porque tienen más acumulado y pueden dedicar más cantidad de ahorro y, además, porque se han visto beneficiados de una mayor tasa de retorno. También es cierto que las opciones de inversión locales cada vez son mejores”, explicó.

Frente a América Latina, la riqueza en el Perú representó apenas el 2.5% del total, que en la región superó los US$4 billones. En tanto, los residentes de Brasil y México explicaron el 61% de la riqueza personal de la región.

MÁS TRANSPARENCIA

El año pasado, la riqueza familiar en el Perú se distribuyó principalmente en patrimonio que está en efectivo y depósitos (35%), seguido de patrimonio que está invertido en acciones y fondos de inversiones (23%) y offshores (20%). En tanto, la riqueza no invertible representó el 21% de la riqueza total, este tipo de activo — riqueza invertida en bienes raíces, las empresas no cotizadas en bolsa, fondos de pensiones y seguros de vida — fue menor en 12 puntos porcentuales al promedio regional.

Joaquín Valle, de BCG, proyectó que en dos años la cantidad de riqueza que tienen las familias en las offshore descenderá a 16% al 2022. “Hoy representa el 20% de la riqueza total, en el 2013 estaba en 22.5%”, detalló, pues hay una tendencia de que cada vez haya menos riqueza en offshore.

“[Esta tendencia] se debe a mayor transparencia de dónde está el dinero y mayor colaboración entre autoridades fiscales. El otro [factor] son las acciones puntuales sobre repatriación”, explicó. El año pasado, con el régimen especial de repatriación de capitales, se logró recaudar S/.1,136 millones de los S/.4,000 millones proyectados por la Sunat.

La mayor comunicación entre la Sunat y las otras autoridades fiscales se realizará en el marco de la Convención sobre Asistencia Administrativa Mutua en Materia Tributaria, promovida por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(OCDE) y que fue ratificada por el Congreso en mayo pasado. Como parte del convenio, las autoridades podrán intercambiar información sobre personas naturales y jurídicas, incluyendo la facturación global, los impuestos que se pagan y las transacciones que se hacen.

Valle también señaló que en el 2020 el patrimonio que está en efectivo y depósitos, y el que está invertido en acciones y fondos de inversión, crecerá 37% y 25%, respectivamente. En tanto, la riqueza que está en fondos de pensiones y seguros de vida bajará de 22% en el 2017 a cerca de 20% en el 2020. Esta cifra refleja en parte la menor rentabilidad de los fondos de pensiones que anticipan las AFP, debido al encarecimiento de los mercados. Esto afectaría sobre todo al segmento más bajo de la riqueza, dado que “para la mayor parte de las personas que tienen pocos ahorros, ése es gran parte de su patrimonio”.

Fuente: http://semanaeconomica.com, 20 junio 2018

 

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El gasolinazo y los precios en mayo: No es como lo pinta Tuesta

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Por Pedro Francke*

Frente a las protestas por el gasolinazo, el ministro Tuesta ha salido a decir que no hay ningún efecto porque el aumento de los precios al consumidor en mayo ha sido casi cero según el INEI. Pero como dijo un sabio, a veces la estadística es una forma de mentir.

Veamos algunos datos en más detalle que permiten entender por qué las protestas van en aumento.  El precio del transporte aumentó en mayo en 0,75% lo que no es poco: son 30 millones de soles mensuales más que salen de los bolsillos del pueblo. Pero esto es solo la menor parte del costo del gasolinazo, ya que la mayor parte del mismo está recayendo sobre los transportistas, mayormente autoempleados y microempresarios en el Perú (pienso usted en los cientos de miles de mototaxistas, taxistas independientes, colectiveros y dueños de combi), que sólo pueden trasladar una parte del aumento del costo a los pasajeros simplemente por qué no lo soportarían, por lo que ven reducidos sus ingresos netos.

El aumento del costo y del precio de los fletes de transporte tiene también otro efecto obvio: aumenta los precios mayoristas. En efecto, en mayo el Índice de Precios al Por Mayor aumentó 0,7 por ciento, lo que sumando todo el consumo afectado representa unos 80 millones de soles mensuales. Como los trabajadores consumidores no tienen capacidad de asumir todo ese costo adicional,  buena parte de ese costo tiene que ser asumido por los comerciantes minoristas, que en su enorme mayoría microempresarios – piense en la señora que le vende verduras, frutas o pollo en el mercado -.

Finalmente, el gasolinazo produce otro efecto: los mayoristas trasladan parte del costo a los campesinos y pequeños agricultores. Un mayorista que enfrenta mayores costo de transporte por el aumento del combustible y ve que no puede subir el precio de la papa en Lima porque no hay quien pague más, lo que hace es ir donde el pequeño agricultor y ofrecerle un precio menor por su cosecha. Eso es, efectivamente lo que ha pasado: los precios agropecuarios al por mayor han caído en promedio 1,5 por ciento en mayo, entre otros las naranjas 13 por ciento, la cebolla 10 por ciento, el limón 8 por ciento, el arroz 2 por ciento. Esto significa unos 50 millones de soles mensuales menos para los campesinos y pequeños agricultores.

No es difícil darse cuenta por qué hay protestas airadas en varias regiones del país: pasajes más caros y millones de microempresarios, de la ciudad y del campo, afectados.

“Hay tres tipos de mentiras: mentiras, grandes mentiras y estadísticas” es la frase que popularizó Mark Twain, un gran escritor norteamericano, aunque según la frase era originalmente de Benjamin Disraeli, un primer ministro inglés conservador de la época. Tal vez sea un poco exagerado, pero si una mira las estadísticas de los precios de mayo con más cuidado podrá encontrar que lo sustentado por David Tuesta no es tan cierto.

Fuente: INEI

*Pedro Francke es Magister en economía y profesor principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú, experto en políticas sociales, ha sido Director Ejecutivo de FONCODES, funcionario del Banco Mundial, Coordinador de ForoSalud, Presidente de SISOL y Gerente General de EsSalud. 

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