MÚSICA EN QOYLLURIT’I

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MÚSICA EN QOYLLURIT’I

rinconada de sonidos cusqueños

Escribe Frida Ibáñez Ayerve.

 “Sale de sus labios la melodía de la Qena,

el Bombo es su corazón,

las manos se alargan en el Violín

y los pies echan a andar:

 un ritmo necesario para la marcha,

un compás vital que alegra el camino…”

* Dedicado a los músicos de las Ocho Naciones peregrinantes. En especial a “Q’empor de Cusipata” con quienes anduve por aquellos caminos durante años y que gracias a su calor humano llegué a grabar en mi memoria las melodías de mi tierra, y a “Sol Naciente de Paucartambo” por la amistad. Gracias a los Verdaderos Músicos del Ande, a esos Hierofantes Eternos! Sin ellos nada de ésto sería posible…

Filomeno Hulillca y Qenistas Foto: Frida Ibáñez Ayerve

Aún recuerdo de cuando era niña a aquellos camiones cargados de gente que partían desde San Sebastián en el Cusco, vibraban desde sus entrañas la música que los  peregrinos del Señor de Qoyllurit’i al son de un silbato acompañaban marcando el compás. Años más tarde en 1996 viajé por primera vez y me impresionaron la cantidad de danzantes que iban en crecimiento según pasaban los días. Pero el impacto profundo fue auditivo, el efecto de la música que nunca dejaba de sonar ni un momento por la noche y la madrugada creaba una fuerte vibración constante en el ambiente, lo que me marcó para siempre.

La Música en ésta peregrinación podría definirse como la columna vertebral porque es fundamental para las danzas. Desde los preparativos en casa de los Mayordomos la música marca momentos claves: el ensayo de los danzantes donde en algunos casos cantan, la llegada de la demanda o algún regalo del carguyoq. Durante el viaje hasta el retorno a sus respectivos pueblos el día de Corpus Christy. La Música es la protagonista por excelencia, pues sin ella el silencio sería imperante. Si bien la Danza viene a ser lo más vistoso depende enteramente de la Música para poder existir.

Básicamente son tres las melodías que se interpretan en ésta Peregrinación, además de las que tradicionalmente interpreta cada danza como parte de sus mudanzas. Estas tres melodías son: el Alabado, la Diana y el Chakiri Wayri cuyos orígenes mestizos son fascinantes como veremos a continuación.

 

El Alabado

Etimológicamente “Alabado” deriva del hebreo “Aleluya” que significa ‘Alabad a Yaveh’. Con el tiempo los “Alabados” fueron asimiliados por la iglesia católica y eran usados sólo en la Pascua pero en la actualidad se usa en cualquier época del año, se cantan en la eucaristía y en algunas celebraciones especiales en un templo o en un santuario. Éstos cánticos sagrados son del periodo medieval e interpretados al estilo del canto gregoriano y transmitidos de forma oral de generación en generación. Fueron adoptados en América Latina tras la llegada europea al nuevo mundo y en algunos pueblos forman parte de una profunda tradición popular.

Filomeno Huillca
Foto: Frida Ibáñez Ayerve

Por ejemplo en México éstos cantos devotos hablan de la pasión de Cristo y son usados para despedir a seres queridos que mueren, eran entonados por los antiguos trabajadores de las haciendas al comenzar y terminar las tareas diarias, actualmente vienen recopilándolos para ponerlos en valor. En Chile y Argentina era el canto que los antiguos serenos entonaban cuando regresaban de madrugada al cuartel. En Colombia fueron melodías que los esclavos negros entonaban para expresar sus sentimientos.

Es necesario hacer una particular observación:  en el ande existen una serie de melodías pertenecientes a un amplio repertorio musical de gran riqueza, producto de la adopción de formas musicales, escalas y armonías foráneas que fueron asimiladas a cánones musicales antiguos propios de nuestra región. En ese sentido, el mestizaje aportó a la creación de novedosas y bellísimas figuras musicales que forman parte de la actual tradición andina.

En el caso de el “Alabado” andino, además de un concepto religioso se adoptó una melodía estrictamente instrumental (sin canto) que es usada de forma ritual para hacer los saludos reverenciales a la Demanda en la casa de cargo o en puntos fijos, durante el camino de ascenso desde Mawayani hacia Qolqepunk’u para saludar a las cruces-apachetas, en el templo ante la imagen del Señor de Qoyllurit’i, en la procesión de las 24 horas hasta llegar a Ocongate, y al recibir el Sol en Inti Alabado a manera de agradecer la vida, en éste preciso momento el Alabado se siente como una melodía cálida que abriga el alma junto con las primeras luces del nuevo día. (nrd.)

La melodía del “Alabado” a pesar de ser breve, marca claramente un momento ritual. Es difícil señalar la exactitud de su origen musical o cuál ha sido su influencia melódica, aunque es claramente mestiza e hija de melodías extranjeras, nadie puede decir que no forma parte íntima de los rituales andinos – católicos.

 

La Diana

Etimológicamente, el nombre Diana significa ‘del día’ y deriva del latín ‘dies’ que significa ‘día’ o ‘divina’.  Diana en la antigua mitología romana fue la diosa cazadora, considerada además como protectora de la naturaleza. No era precisamente una diosa benévola, fue conocida por su carácter vengativo y cruel, pues no dudaba nunca en destruir a quien despertase su ira.

Qhapaq Qolla de Paucartambo y Orquestín Qempor de Cusipata: saludo a la Apacheta
Foto: Frida Ibáñez Ayerve

Como melodía la “Diana” es un resto del paganismo, una reminiscencia del culto religioso que tributaban los romanos en sus campamentos al apuntar el día dedicado a su diosa Diana, aún ahora es un toque que se hace al alba para despertar a los soldados o sobre las embarcaciones de guerra. En las marchas y descansos de tropas sirve también el ‘toque de diana’ como señal preventiva de continuación de jornada, con intérvalos de tiempo según sea la urgencia del caso. Las bandas de tambores tocan la diana para saludar o felicitar a un oficial el día que se da a conocer frente a su cuerpo, igualmente se tocan las alboradas u otros regocijos que se celebran en los cuarteles y en los campamentos.

En el caso andino la “Diana” es interpretada de forma similar.  Es una melodía alegre y de corta duración que se toca en ocasiones especiales como por ejemplo la llegada de un personaje a la casa de cargo, algún servicio importante por parte del mayordomo a la danza. En la peregrinación se toca tras el Alabado dando la sensación de pasar de un estado ritual de recogimiento a uno alegre, mientras los devotos dicen saludándose los unos a los otros: “Taytan wayran puste”.

Aunque ambas melodías son interpretadas en varios lugares y de muchas maneras en el mundo como se ha mencionado, ocurre un evento particular:  Siendo el “Alabado” y la “Diana”  dos melodías estrechamente vinculadas a actos religiosos festivos andinos, por ello se tocan también en otras fechas y existen variantes de éstas melodías. Sin embargo en Qoyllurit”i se han determinado dos únicas formas que son características de ésta perergrinación y son tocadas por todos los músicos de las ocho Naciones.

 

El Chakiri Wayri

Foto: Banda de Pitos
Frida Ibáñez Ayerve

A diferencia de las dos anteriores melodías el “Chakiri Wayri” contiene palabras quechuas que a continuación vamos a analizar. “Chaki” significa ‘pie’. “Wayri” es un término que alude al habitante de la selva, el Wayri Chuncho, personaje que a la vez es el intermediario con el Señor de Qoyllurit’i (ya que se dice que es su baile favorito) por eso su cercanía durante su desplazamiento procesional. A la vez, las mujeres que acompañan a los danzantes se les denomina “Mama Wayri”. Entonces podemos decir que “Wayri” es un término estrechamente vinculado con ésta peregrinación, es decir con el Apu (el nevado), el señor de Qoyllurit’i (la roca), con el camino y el lugar. Entonces “Chakiri Wayri” podría ser definido como el “Caminar del Wayri” y es que la naturaleza de éste peregrinaje es el de ir a pie, de forma ligera. (nrd).

 

Musicalmente el “Chakiri Wayri” que se toca en la peregrinación evoca ritmos selváticos y consta de dos partes que se repiten una y otra vez. Se usa para que los danzantes se trasladen de un lugar a otro de forma ligera, llevando el paso del compás con cada pie y dando pequeños brincos. Al ser repetitiva es una melodía que crea una sensación de trance y hace que el camino sea más ligero. A su vez sugiere el llamado a un enfrentamiento, una cancion guerrera, lo que se siente a plenitud en el Simpay que las naciones Paucartambo y Quispicanchis realizan en Inti Alabado.

 

Los Músicos

Con el transcurso de mis años en peregrinación a Qoyllurit’i he llegado a la conclusión de que viene a ser la “academia de la música cusqueña” puesto de que es la concentración musical más grande de la región.  Quiero hacer incapié en dos orgánicos musicales que a mi parecer son fundamentales dentro del contexto musical de Cusco, ya que son los más representativos a nivel musical.

1. “Banda de Pitos”: Que está compuesta por pitos que son instrumentos de viento tocados de forma transversal (comparado a la flauta traversa) cuyo material ha derivado en tubos de pvc. Consta de seis agujeros que son pisados sin excepción (a veces dos de una mano y cuatro de otra o tres de una mano y tres de otra). Por lo general los pitos van de dos en dos, para generar un diálogo o un sonido constante, lo cual es un rasgo característico de la música andina. A ésta banda de pitos, le acompañan un tambor (como una tarola) que hace el redoble y un bombo que lleva el compás.

Inti Alabado: músicos en medio del Simpay
Foto: Frida Ibáñez Ayerve

Da la impresión que éste orgánico musical fue la reinterpretación de aquellas bandas que llegaron con los pioneros europeos que acompañaban las campañas militares, al son de sus flautas, redoblantes y bombos, y que sonaban melodías de guerra para alentar a los soldados. Quizá hace muchos siglos, los indios quisieron adaptar su música a éstos nuevos instrumentos y los hicieron suyos hasta el día de hoy. Creando un amalgama sonoro e instrumental muy singular de carácter extraordinario.

2. “Orquestín Cusqueño” : Este orgánico musical bien podría definirse como la máxima expresión que alcanzó el mestizaje dentro de la música cusqueña. Está compuesto por Qenas (por lo general dos), Violines (dos), Arpa (una). La percusión es realizada por un jazz band (una batería de la época del jazz de los años ’20) que se usa de forma estacionaria y al caminar se usa el bombo para llevar el compás. Algunas veces acompaña al orquestín una mandolina. Su sonido es elegante y la interacción entre sus instrumentos es bastante singular.

Arpa y Acordeón en Tayankani: cansados
Foto: Frida Ibáñez Ayerve

Es evidente que el Orquestín Cusqueño retrata el mismo proceso de mestizaje que vivió el Cusco y los andes en general. Siendo el único elemento andino en su estructura instrumental la Qena. El Violín y el Arpa son instrumentos que llegaron desde el otro lado del mundo pero que se adaptaron perfectamente a la música andina, creando un estilo y un lenguaje de interpretación que poco o nada tiene que ver con las formas de interpretación europea.

A diferencia de la Banda de Pitos a la que no se agregó otros instrumentos pero sí se alteró en algunos casos su afinación, el Orquestín Cusqueño ha sufrido variaciones drásticas en su composición instrumental,  pues por la necesidad de sonar fuerte en medio de las celebraciones se ha tenido por conveniente agregar el acordeón que en un primer momento le dio un cuerpo distinto pero sin alejarse mucho de su esencia. Con el tiempo se ha pasado al uso de otros instrumentos como los melodios, trompetas, teclados electrónicos, baterías de rock, octapads, guitarras eléctricas; desvirtuando -a mi parecer- la esencia primigenia que logró alcanzar desde épocas pasadas.

Para finalizar quiero hacer incapié en la importancia que tiene la Música en el Ande y lo que ella refleja de un momento determinado de la historia en ésta parte del mundo: la gran inteligencia de un grupo humano capáz de asumir valores estéticos foráneos para hacerlos complemente propios. Lamentablemente a la Música (del ande) sólo se le considera como un acompañamiento y es vista como algo exótico, no es entendida por “la escuela oficial” y por ello sus intérpretes prefieren dejarla de lado y asumir otras músicas. Quizá por ello Qoyllurit’i sea muy importante para la música de Cusco pues aún en ésta peregrinación se guardan formas musicales que se están perdiendo pero que deberían ser estudiadas seriamente.

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