“Inventario a favor de la alegría”

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GiuliaUn homenaje a Giulia Tamayo

“Inventario a favor de la alegría” es una complicación de escritos de la abogada y defensora de derechos humanos, Giulia Tamayo, este material fue editado por su compañero de vida, José María García Ríos, quién por todo el mes de julio organizó diferentes presentaciones del libro, en la ciudad del Cusco se dió el pasado 16 de julio en el Centro Guamán Poma de Ayala y contó con los comentarios de Cecilia Barletti y por Rosmery Roca.

COMENTARIO DEL LIBRO: Por Rosmery Roca Rozas

Yo nací en el inicio de aquella década desastrosa para nuestro país, los años noventa, fuimos nosotros y nosotras, aquel campo de experimentación, de quizá,  el más deshumanizante y paralizador proceso que le toco vivir a nuestro país por casi 25 años atrás.

Gran parte de esa mi generación adolece de memoria histórica lo cual muchas veces no nos permitió participar activamente ni saber discernir sobre el presente que nos toca hoy vivir.

Es por eso quizá para muchos, el nombre de Giulia Tamayo no se haya escuchado ni reconocido. O solo sepamos de ella muy poco, tal vez porque en uno de esos días leímos noticias que hacían referencia a su activa participación en las denuncias sobre esterilizaciones forzadas que se perpetuo en el gobierno fujimorista.

Es por tal motivo, invaluable el esfuerzo que realiza José María, al ofrecernos esta pieza literaria y ensayística, llena de vida, de amor y que es un claro llamado a la acción. Y así de esta forma permitirnos conocer a una incansable luchadora, activista, soñadora, alegre (podría eternizar este espacio mencionando miles de adjetivos que me inspira cada página de este libro) y rebelde Giulia Tamayo.

Siempre se ha defendido que la política y el activismo debe construirse a partir de ese aparto vertical y centralista, en donde no exista espacio para tus “subjetividades” o para plantear aquellas dudas humanas que abarcan lo sentimental y que estas no sean vistas como vanas o inservibles, porque como (muchas veces escuche hablar a muchos compañeros) estos no sirven en la lucha por revolucionar el sistema.

A lo largo del libro pude conocer a una Giulia  abierta a aprendizajes nuevos, que entendía el cuestionamiento como una forma de crecimiento, que con cada nueva experiencia ponía en conflicto lo aprendido y pude conocer la pasión con la que asumía cada reto por la lucha de los derechos humanos; entonces entendí como aquella dimensión humana (negada por aquellos que nos heredaron esa forma dura de hacer política) era tan valiosa e igualmente válida, igualmente importante cuando una se inicia en la tarea de luchar por construir un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres (A palabras de Rosa Luxemburgo).

Fue en 1996 que Giulia publicará “NADA PERSONAL” aquel informe en donde denuncia los casos de esterilizaciones forzadas en el gobierno fujimorista, lo cual le vale el autoexilio en España y con ella toda su familia.

Este hecho me resulta muy aleccionador, por un lado percibo su valentía y consecuencia al sacar a luz un informe  en donde conscientemente se arriesgaba a ser blanco de la dictadura que imperaba en nuestro país; ya que por aquellos años de violencia armada en el Perú, uno tenía que situarse en algún bando que peleaba el poder, si por un lado denunciabas el terrorismo de Sendero Luminoso,  automáticamente te convertías en un agente del estado, y si por el otro, denunciabas los crímenes que con impunidad cometía el estado, entonces te convertías en una peligrosa terrorista, excusa que le servía al Estado para iniciar una cacería de brujas.

Mencioné que Giulia imprimió a esta lucha mucha consecuencia y le agrego transparencia, estos dos principios hizo que ella no caiga en este perverso juego de terroristas y defensores del estado, ya que también fue víctima de  la letal bala que Sendero Luminoso disparó en su pierna. Paradójicamente esta bala hizo que Fujimori la acusara, de terrorista.

 A palabras de Giulia:

“No tengo ese tipo de temores que inhiben la conciencia de muchos, no me apresuro a expresarle fidelidad a ninguna ideología, no soy obispo, ni arzobispo, ni presidente de la república, ni decano de ningún colegio profesional, ni el juez ni fiscal de ninguna corte; en mi agenda de vida solo tengo una gran impaciencia y un firme deseo, luchar por los derechos de los Ana,  de Jesusa, de Juana, de Antonieta, de las NN, de nosotras”

Esta afirmación, se convierte en un principio tan valioso HOY, en donde ya nadie embandera la lucha de los derechos humanos, sin coartar estos a vanas ideologías u oportunismos.

Entonces ya no se trata solo de paradojas sino de los principios bien arraigados y claros que Giulia practicaba,  lo cual hizo  que tuviera significante presencia,  importancia y reconocimiento a los lugares a donde iba.

Hay un hecho además que no deja de sorprenderme, y tiene que ver con la vitalidad y eterna  juventud  que Giulia poseía, lo cual le permitía viajar a lugares tan lejanos como Haití u Honduras , en donde quizá nadie se atrevía a hablar de derechos humanos , pues ella resultaba siendo  voz y el eco que reclama el respeto a los derechos humanos y en especial es respeto al derecho de las mujeres. Y no solo tiene que ver con la lejanía de los lugares sino con las temporadas largas en las que ella decidía quedarse en  dichos lugares.

Entonces ahí va otro hecho aleccionador, en esos viajes lejanos y estadías largas, Giulia convivía con el dolor, el sufrimiento y por qué no, con mucha esperanza ante las personas que no tenían acceso a los derechos más fundamentales, lo cual le permitía hablar de ese dolor y quizá plantear políticas de solución, no  desde una mirada externa, o desde su escritorio, sino desde la más cercana experiencia que ella había experimentado.

Esa forma de activar, en donde tú le das el valor y la palabra al otro, y no eres tú quien se la arrebata y haces discurso o política sobre lo que ellos dices. Resulta siendo invaluable como enseñanza.

Es inimaginable observar a Giulia hablar por un lado de su vida personal y por otro de su activismo, en sus cartas personales, siempre hará mención a su lucha cotidiana por los derechos humanos, y al mismo tiempo estará escribiendo lo mucho que ama a su madre, cuanto extraña a Chema, a sus hijos….. O poder leer de cómo su perfil de Facebook se había vuelto un espacio de sus diversos testimonios de indignación y de protesta.

Entonces ahí una puede entender como esta mujer hace del feminismo no solo una práctica laboral, no solo un discurso, no solo una investigación,  SINO UNA FORMA DE VIDA, en Giulia podemos reconocer ese valor  que es tan carente hoy que es el de la consecuencia entre lo que se hace, se dice y se piensa.

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16 de Julio presentación del libro en Guamán Poma de Ayala. Celia Barletti, Rosmery Roca y José María García Ríos

Tengo que reconocer que las diversas cartas que contienen el libro “Inventario a favor de la alegría”, arrancaron no una sino muchas lágrimas de esta lectora. Por como Giulia cuenta experiencias y testimonios cotidianos de mujeres y hombres que sufren aún hoy en la búsqueda de sus derechos, pero el sentimiento no se queda solo en el llanto, sino este es rebasado por la ESPERANZA… Quiero decir que en todas las  cartas o notas dedicadas a estos temas, Giulia convertirá esa indignación y esperanza en fuerzas creadoras, que le han permitido llegar tan lejos.  Y lo mejor aún es que estos sentimientos no solo se queden en las páginas de libro, sino hace que el lector o lectora se llene de los mismos sentimientos creadores.

Me atrevo a decir que hoy las cosas están queriendo cambiar, que los y las  jóvenes hoy estamos luchando por conquistar más espacios que nos permitan activar, luchar, y transformar. Felizmente Giulia vivió más tiempo,  para poder ver esas semillas que empezaban a brotar, y es así que es parte (con la misma sonrisa, y fuerza que la caracterizaba) del 15 M, ese tan conocido movimiento de jóvenes indignad@s. Como ella señala ese era el nuevo fantasma que ahora recorría  Europa. Me siento alegre por haber hecho que mi generación haya llenado de vitalidad los últimos años de Giulia. Y estoy segura que ella se hubiese sentido igualmente orgullosa con la lucha de los jóvenes pulpines acá en Perú, y es entonces en donde me la imagino, a ella  con esa alegre rebeldía, movilizándonos codo a codo en las calles de todo el Perú.

Hay en el libro, además, un pequeño homenaje una persona especial que la acompañará en toda  su vida como activista, esa persona será (como ella cariñosamente lo llamaba) el querido Chema.

Cuán invaluables es que tu compañero, comparta tus sueños, tus alegrías y tus luchas. Y poder encontrar en él. La fuerza que a veces nos impulsa a seguir adelante.

He iniciado diciendo que pertenezco a la década más desastrosa de nuestro país, una generación que se construyó quizá sin muchos referentes activistas, políticos e intelectuales, que puedan ayudarnos a bregar nuevos caminos, en todo este panorama casi gris (no quiero ser pesimista) se me ha dado la oportunidad  de conocer a una mujer integra, completa, humana y feliz.

Una nunca deja de aprender, de nacer,  de crecer, de transformarse y poder reinventarse y quizá esta lección que me queda hoy, tenga un rostro y un nombre y es el tuyo querida tete.

Rosmery Roca Rozas

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