EL JUICIO A DIOS

0
64

Hace exactamente un siglo en la URSS, el 16/1/1918 sucedió el hecho más sorprendente, insólito e increíble, se llevó a efecto el “Juicio del estado soviético contra Dios”, se le acusaba de “genocidio y crímenes contra la humanidad”, con gran cantidad de público y durante más de 5 horas se dio lectura de los cargos que el pueblo ruso en representación de la especie humana realizaba, se colocó en el banquillo de los acusados “la Biblia”, los fiscales presentaron gran cantidad de pruebas basadas en testimonios históricos, y los defensores (designados por el estado soviético) exhibieron pruebas de inocencia, solicitando la absolución alegando el padecimiento de “grave demencia y trastornos psíquicos” (como parte del circo). El tribunal lo declaró “culpable” y la sentencia es que “Dios moriría fusilado a las 6:30 del día 17/01/1918”, la pena de muerte fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento que disparó ráfagas de ametralladora al cielo de Moscú. ¡Como para no creerlo!.

Anatoli Vasílievich Lunacharski (Ucrania 23/11/1875-Francia 26/12/1933), profesional universitario de Zúrich-Suiza, dramaturgo, crítico literario, político, comisario de instrucción pública fue quien presidió el tribunal; responsable en temas educativos, encargado del primer censo estatal, por lo que no se trataba de un ignorante en lo que a cuestiones de religión se refería– aprovechó sus largas temporadas en la cárcel antes de 1917, para estudiar la historia de las religiones, a la que ya se había dedicado durante años en París. Entre 1926 y 1929 la astucia bolchevique aconsejó no repetir este tipo de actos ni la persecución contra la Iglesia e incluso el mismo Lunacharski condenó los excesos cometidos en el “famoso juicio”, muere en 1933 en el trayecto a España cuando Stalin lo nombra embajador antes de poder tomar posesión del nuevo cargo.

Tratando de entender estos comportamientos, Carlos Marx dice “¡el comunismo anula las verdades eternas! ¡Elimina toda religión y toda moralidad!”… “Para alcanzar la verdadera felicidad del pueblo, ¡es necesario abolir la falsa dicha religiosa! ¡El primer paso que debemos dar es atacar la religión!”. Lenin, devoto discípulo de Marx abrigaba el mismo odio a Dios, llegó a decir: “La religión es el opio del pueblo” en el sentido de promover la aceptación pasiva del sufrimiento en la Tierra con la esperanza de la recompensa eterna, y será por ello que dispuso a Lunacharski a implementar y perpetrar este grotesco e hilarante “juicio a Dios”.

La mayoría de personas conocemos de las horrendas matanzas que tuvieron lugar en Rusia (Lenin y Stalin) y China (Mao Tse Tung) cuando llegaron al poder, de la masacre de la población de Camboya por Pol Pot en los años 70, también conocemos de los más de 60 mil muertos que causó el terrorismo de Abimael Guzmán en Perú, y los 300 mil muertos de la “Revolución Democrática” de Hugo Chávez (Venezuela), curiosamente todos ellos regímenes comunistas, sin el menor respeto por la vida, por tanto sin “temor a Dios” que es un ser formado por las conciencias de los seres humanos.

Otros casos de juicios a Dios, el 2005 el rumano Pavel Mircea condenado por asesinato, acusó a Dios de no protegerlo, exigía además, indemnización, y lo acusaba de fraude y abuso de confianza, el 2007 el senador de Nebraska-EEUU, Ernie Chambers, planteó otro juicio contra Dios, acusándolo de ser causante de todas las muertes y destrucción del planeta, de “sembrar el terror en millones de personas sobre la tierra”, el juicio fue admitido en primera instancia, aunque luego fue desestimado ya que el imputado carecía de domicilio legal.

Teniendo la oportunidad de haber leído a Marx y Engels quienes en efecto al ser “ateos” no compartían el culto a Dios, por lo que pretendían ridiculizar a la iglesia, decía Lunacharski en 1923, “la religión es como un clavo, cuanto más se la golpea en la cabeza, más penetra”, en ese entender estaban convencidos de que podían erradicar la religión y, como tal, se dedicaron a confiscar los bienes eclesiásticos, destruir monasterios, organizar procesiones simbólicas en las que se ridiculizaba a dioses y profetas y a erigir cadalsos en los que se decapitaban y quemaban efigies del Papa, sin embargo ha pasado el tiempo y la iglesia católica sigue fuerte, la mayoría de las constituciones políticas “respetan la libertad de credo”, y el comunismo ha desaparecido (aunque otros pensarán: ha dado un paso atrás, para dar dos adelante). Hasta la vista, y punto.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

*