Conoce a la mujer que descubrió un nuevo tipo de galaxia

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Por Fehmida Zakeer

De niña, en Turquía, la astrofísica Burçin Mutlu-Pakdil disfrutaba contemplando las estrellas del firmamento. Pero no sabía que, gracias a su destreza científica, una galaxia que se encuentra a 359 millones de años luz de la Tierra un día llevaría su nombre.

La pasión de Mutlu-Pakdil por la astrofísica nació en el instituto, cuando tuvo que investigar para un trabajo sobre una persona interesante.

«Le pedí a mi hermana que me sugiriera alguien para el trabajo y me sugirió a Einstein, porque es el hombre más inteligente del mundo», afirma Mutlu-Pakdil. Enseguida se sumergió en libros de física y entender el cosmos se convirtió en una obsesión. Pero encontró obstáculos al escoger estudios universitarios en física. Para empezar, tenía que mudarse de su ciudad natal, Estambul, a Ankara.

«Aunque mi familia apoyó mi decisión y me alentó a seguir mi pasión, mis amigos y familiares me dijeron que las chicas no debían irse de casa para estudiar», cuenta Mutlu-Pakdil. Una de sus profesoras cuestionó su decisión de mudarse de ciudad para estudiar ciencias. Ella era una de las pocas alumnas en su clase, algo que quizá no resulte sorprendente.

«Como mujer que estudiaba física, me sentía como una extraña y tuve que aprender a no prestar atención a los comentarios y centrarme en mi pasión». Además, aunque ya no es así, las mujeres de Turquía no podían llevar hiyab para ir a la universidad cuando ella estudiaba.

«Me ponía gorros y buscaba maneras de cubrirme la cabeza, pero resultaba desconcertante. Ya luchaba contra los prejuicios de ser una mujer que estudiaba ciencias y, al obligarme a cambiar mi atuendo, me estaban obligando a ser alguien que no era».

Cuando vino a Estados Unidos para cursar su máster en la Universidad Tecnológica de Texas y, más adelante, un doctorado en Astrofísica en la Universidad de Minnesota-Twin Cities, tuvo que lidiar con nuevas diferencias culturales, pero encontró un entorno más acogedor.

«Estaba en un país nuevo y había muchas cosas diferentes. Pero como era yo misma y podía vestirme como quisiera, era feliz aunque tuviera problemas que resolver».

Un éxito sonado

Mutlu-Pakdil, ahora investigadora posdoctoral en el Observatorio Steward de la Universidad de Arizona, analiza los datos recopilados de telescopios para desvelar los misterios del universo, sobre todo la formación y los cambios de las galaxias con el paso del tiempo.

En el universo existe aproximadamente un billón de galaxias, la mayoría espirales como nuestra galaxia, la Vía Láctea. Aunque existen teorías sólidas de la evolución de los tipos de galaxias más habituales, las galaxias raras son de especial interés para los astrónomos que pretenden entender la evolución cósmica, según cuenta Mutlu-Pakdil.

Una de esas galaxias atípicas es el Objeto de Hoag, cuyo nombre se debe a Arthur Allen Hoag, quien la descubrió en 1950. El Objeto de Hoag fue el primer ejemplo conocido de un tipo de galaxia anular con un anillo brillante de estrellas azules jóvenes que rodeaba un cuerpo central simétrico compuesto de estrellas más antiguas sin un vínculo visible entre ellas. Estos tipos de galaxias son rarísimos y representan menos del 0,1 por ciento de todas las galaxias observadas.

Cuando Mutlu-Pakdil y su equipo detectaron por primera vez una pequeña galaxia llamada PGC 1000714, la confundieron con una galaxia de tipo Hoag, un descubrimiento que les emocionó mucho. Pero cuando Mutlu-Pakdil estudió la galaxia más minuciosamente, le sorprendió descubrir que la inusual galaxia tenía más secretos que revelar.

«Entre el anillo exterior azul y el núcleo central rojo, encontramos un anillo interno difuso de color rojizo que rodeaba el cuerpo central», afirma. «Estábamos contemplando una galaxia que no habíamos visto jamás».

El cuerpo celeste pasó a denominarse galaxia de Burçin y ha dado a los astrónomos un misterio intrigante: ¿cómo se ha formado un objeto tan extraño? Como ocurre con las galaxias de tipo Hoag, el núcleo rojo es más antiguo que el anillo azul externo. Pero en la galaxia de Burçin, el anillo interior adicional es el más antiguo de todos, lo que indica que se formó primero.

Las reglas de la vida

Mientras Mutlu-Pakdil y su equipo siguen estudiando este objeto intrigante, ella espera que su trabajo y su historia inspiren a otros inmigrantes y estudiantes, sobre todo a aquellos de comunidades subrepresentadas.

«Cuando me invitan a colegios o cuando la gente contacta conmigo por redes sociales, siempre intento insistir en que no se debe bloquear la curiosidad científica por culpa de presiones externas», explica. «Puede que el viaje no sea fácil, pero debes seguir tu pasión».

Un editor ha contactado con Mutlu-Pakdil para que escriba un libro sobre su experiencia como astrofísica y, en 2018, fue seleccionada socia TED, una entre solo 20 invitados, agentes del cambio de todo el mundo.

«La plataforma me dio una voz y una presencia que nunca imaginé que tendría». Mientras se preparaba para su charla TED, se la presentó primero a sus amigos, que le dijeron que era difícil de entender. «Tuve que hacer varios borradores. Trabajé mediante la prueba y el error hasta tener un borrador que transmitiera la información que quería compartir sin ser demasiado técnica», afirma.

«Esa es la regla de la vida, ¿no?», añade. «Quizá no consigas el resultado que esperas al primer intento. Cada vez que fracasas, te levantas y lo vuelves a intentar hasta que llegues allí donde quieres llegar».

Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.

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