A la tercera no será la vencida

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No es la primera vez, tampoco la segunda, es la ter­cera vez que este Estado Neo liberal, mediante el Po­der Legislativo, intenta nuevamente concesionar, es decir, en la práctica privatizar nuestros monumentos arqueológicos en favor de las empresas privadas. La primera vez fue el año 2009, con las poco célebres Leyes Anti-Patrimonio, en el gobierno de Alan García, que terminaron sin aplicarse y con la recordada frase de Antero Araoz “Que los cusqueños, se queden con su Machu Picchu”. La segunda vez fue el año 2015, meses antes de la salida de Ollanta Humala, cuando se propuso lo mismo, mediante el DL 1198, el cual fue archivado en el Congreso, luego de paros, mar­chas y protestas; pues si ante algo hemos sido fé­rreos siempre los cusqueños, ha sido frente a estas intentonas privatistas sobre nuestro Patrimonio.

Sin embargo esta vez, este nuevo intento, nos sor­prende en un momento de desconcierto en nuestra sociedad, no tenemos autoridades legitimadas por el pueblo y es poco convincente ser convocados, por ejemplo, por Edwin Licona. Por otro lado, las fuerzas vivas de la sociedad civil como la FDTC están dividi­das o simplemente no existen como la Asamblea Re­gional. Entonces parece el momento preciso para que el centralismo y los intereses mercantiles que hace tiempo buscan el botín de nuestro patrimonio cultu­ral, puedan salirse con la suya.

Y en verdad estamos en problemas, pues hemos es­cuchado a un timorato Director Regional de Cultura, el Ingeniero Zootecnista, Vidal Pino Zambrano, quien ha manifestado que habrá que esperar a la regla­mentación de la ley (es decir, da por descontada su aprobación) y quien además ha repetido ese discurso, de que el Estado no tiene recursos suficientes para la protección y conservación de nuestro patrimonio. Pues bien habría que recordarle al Ing. Vidal Pino, que de acuerdo a las cifras del MEF, la Dirección Des­concentrada y al parecer también desorientada del Cusco, cuenta con un presupuesto de S/.133’659,063 para el año 2017, así es, más de 133 millones de soles, de los cuales a la fecha apenas ha ejecuta­do el 28.6%, estando ad portas de llegar a mitad de año. Entonces ¿De qué nos habla el Ing. Vidal Pino?, ¿Qué pretende que creamos con sus declaraciones?, 133 millones de soles, de los cuales quisiéramos una explicación de ¿Cómo se gastan? Y ¿Cómo estos re­sultan siendo insuficientes para preservar nuestro pa­trimonio?. Que nos diga el Ing. Vidal Pino cuanto se requiere para conservar nuestro patrimonio y cuál es la brecha que la empresa privada debería de cubrir. Estamos seguros que no habrá respuestas.

Más inteligentes han sido las declaraciones del Alcal­de, Carlos Moscoso, quien ha dejado bien en claro, que estos intentos de concesionar nuestro patrimo­nio no tendrán cabida en Cusco, puesto que la propia Constitución indica claramente que es rol del Estado la conservación y preservación de nuestro patrimo­nio. Tampoco pueden decirnos que las concesiones se darán en los sitios alejados, pues las empresas bus­caran obviamente los sitios más rentables y con los servicios conexos. Es absurdo pensar que una empre­sa querrá concesionar Mauqallakta en Paruro o Warari en Livitaca, no seamos ingenuos, no pretendan ver­nos la cara de tontos.

Entonces, en medio de nuestras fiestas jubilares, nos queda una gran tarea, la de organizarnos y la de or­ganizar nuestra respuesta frente a este intento neo liberal de llevarse lo único que nos queda, nuestro patrimonio cultural. Es el momento de demostrarle a esos grupos de interés que aún en momentos de crisis como los que vivimos, somos capaces de res­ponder y que aunque muchas personas como el Ing. Vidal Pino, ya den por descontada la aprobación de esta ley, vamos a demostrarle al centralismo y sus kumillos que rondan cerca de nosotros, que a la ter­cera no será la vencida.

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